INOCENCIA
Ponga un pez en la tierra y él recordará el
océano hasta el día de su muerte. Coloque un
pájaro en una jaula, y aún así, el pájaro nunca
se olvidará del cielo. Cada cual permanece
nostálgico de su verdadero hogar, el lugar dónde
su naturaleza ha decretado que debe estar.
El hombre nace en estado de inocencia. Su
naturaleza original es el amor, la gracia y la
pureza. Pero aún así emigra con tal ligereza,
incluso sin parar a pensar en su antiguo hogar.
¿No es esto más triste que lo del pez y el pájaro?
HAN SHAN.